sábado, 10 de septiembre de 2011

Escala de Percepción de Esfuerzo: Uso Práctico (Escala de Borg)

En el proceso de prescripción del ejercicio físico se identifican diversas variables como la intensidad, el modo, la frecuencia, la duración y la progresión. Diversas organizaciones científicas han dado lineamientos muy precisos sobre estas variables. La frecuencia cardiaca y la escala de percepcion de esfuerzo (EPE) han sido utilizadas para prescribir la intensidad del ejercicio. Debido a que muchas personas no miden su frecuencia cardiaca durante el ejercicio físico, pueden utilizar la percepción del esfuerzo. Su cuantificación en forma de escala progresiva es capaz de indicar la sensación de esfuerzo, incomodidad o fatiga durante el ejercicio.
LA ESCALA NUMERICA
La percepción del ejercicio físico es una determinación subjetiva que incorpora información del medio interno y externo del cuerpo. A mayor frecuencia de señales, mas intensas son las percepciones de la actividad física. La percepción del esfuerzo refleja la interacción entre la mente y el cerebro, es decir, que este parámetro psicológico está relacionado a muchos eventos que ocurren en el cuerpo durante el ejercicio físico. Estos eventos se pueden dividir en fisiológicos y metabólicos (como la ventilación y el consumo de oxígeno) y periféricos (metabolismo celular, producción de calor y utilización de sustratos energéticos). Se ha demostrado que un incremento de la ventilación, un incremento del consumo de oxígeno, un incremento de la acidosis metabólica y una disminución de las reservas musculares de carbohidratos están asociados a una percepción del esfuerzo más intensa. Para poder medir la percepción de esfuerzo se utilizan escalas numéricas siendo una de las más utilizadas la Escala de Borg que tiene 15 estadios (Tabla 1).

Tabla 1: Escala de Percepción de Esfuerzo Borg
6 No se siente nada
7 Extremadamente suave
8
9 Muy suave
10
11 Suave
12
13 Ligeramente fuerte
14
15 Fuerte
16
17 Muy fuerte
18
19 Muy, muy fuerte
20 Esfuerzo máximo

LINEAMIENTOS PARA EL USO DE LA ESCALA
Para darle utilidad práctica a la escala de esfuerzo se deberán seguir lineamientos estándares en la medición del esfuerzo físico. Dentro de los mismos encontramos:
1.-Debe ser claro para cada deportista que la percepción del esfuerzo es un método para determinar la intensidad del esfuerzo, incomodidad o fatiga que se siente durante el ejercicio físico.
2.- La gama de sensaciones debe corresponder a la escala. Por ejemplo, el número 6 en la escala de Borg se refiere a las sensaciones que se perciben en el reposo mientras que el numero 20 se refiere a nivel máximo de esfuerzo percibido.
3.- La escala de percepción del esfuerzo puede ser específica a todo el cuerpo o para ciertas partes del cuerpo como pecho, brazos o piernas. Típicamente los individuos interesados en medir la intensidad de un esfuerzo usan la cuantificación de la EPE de todo el cuerpo.
4.- Es importante recordar que cuando se le da un valor a la percepción de esfuerzo, ésta no es una respuesta correcta o no, simplemente es lo que el deportista percibe. Sin embargo, es importante que la persona entienda claramente el significado de cada uno de los niveles de la escala, por lo que es necesaria la explicación de la escala antes de su uso.
Debido a relación entre el consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca y la percepción del esfuerzo (Tabla 2), esta última puede ser usada para guiar la intensidad del esfuerzo físico pudiéndose usar ya sea en las pruebas de esfuerzo o directamente en la prescripción del ejercicio.
Tabla 2. Clasificación de la intensidad del esfuerzo físico, basado en actividades de una hora de duración

Desde el punto de vista práctico tiene notable importancia el uso de la EPE en dos condiciones. La primera, cuando se dificulta la medición cardíaca por alguna razón y la segunda cuando los individuos están bajo medicación que altere la respuesta normal de la frecuencia cardiaca bajo esfuerzo como los beta-bloqueantes. La EPE representa un instrumento útil que ofrece la reflexión subjetiva durante el ejercicio físico y permite al individuo regular su esfuerzo para obtener el máximo beneficio.
PUNTOS PARA RECORDAR
• El proceso de prescripción del ejercicio es dado por bases científicas demostradas como son la intensidad, cantidad, duración, frecuencia y progresión.
• El consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca y la percepción del esfuerzo han sido utilizados para prescribir la intensidad del ejercicio.
• La escala de percepción de esfuerzo provee una indicación de la sensación de esfuerzo, incomodidad o fatiga que se experimenta durante el ejercicio.
• La percepción del ejercicio físico es una determinación subjetiva que incorpora información del medio interno y externo del cuerpo.
• Para la utilización de la escala de esfuerzo se deberán seguir lineamientos estándares en la medición del esfuerzo físico.
• Debido a relación entre el consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca y la percepción del esfuerzo esta última puede ser usada para guiar la intensidad del esfuerzo físico ya sea en las pruebas de esfuerzo o directamente en la prescripción del ejercicio.
• Su utilización cobra importancia en dos condiciones — La primera cuando no se puede medir la frecuencia cardiaca, y la segunda cuando se utilizan medicamentos que alteran el ritmo cardicaco bajo esfuerzo como los beta-bloqueantes.

¿Es malo detenerse bruscamente, cuándo estamos realizando una actividad física?

Detenerse bruscamente y descansar parece la coclusión lógica de una actividad física, pero no es sano desde el punto de vista fisiológico.
Al detener bruscamente la actividad, la sangre queda atrapada en los músculos lo que reduce la irrigación de otras partes del cuerpo.
Como consecuencia se puede producir mareos, un desmayo o nauseas.

EDUCACION FISICA V

ESPASMO DIAFRAGMÁTICO  "DOLOR DE CABALLO"

Se trata de molestia que aparece entre la parte baja de las costillas, abdomen y espalda, sobre todo en personas con mala condición física que hacen ejercicio o esfuerzo considerable. No genera mayor complicación, salvo la suspensión momentánea de la actividad física.
Toda persona que inicie o retome la práctica regular de algún deporte tiene razones más que justificadas para tener una sonrisa “de oreja a oreja”, ya que se encuentra en el camino correcto para obtener numerosos beneficios en su vida: tendrá adecuado control de su peso corporal, reducirá el riesgo de sufrir padecimientos circulatorios, manejará adecuadamente su estrés, hará nuevas amistades, mejorará su apariencia y autoestima, y hasta se entusiasmará por cambiar de rutina y estrenar accesorios o ropa diseñados para llevar a cabo su actividad física.
Sin embargo, tanta felicidad debe tomarse con cierta moderación para evitar resultados contraproducentes, pues es relativamente común que la inexperiencia lleve a un deportista novato a cometer esfuerzos excesivos e innecesarios que se relacionan con dolor muscular o articular, fatiga, deshidratación y otras molestias que llegan a generar desánimo y hasta temor para continuar con el ejercicio.
Entre estas últimas podemos considerar al dolor de caballo, el cual se presenta en la parte inferior de los pulmones y, cuando es muy intenso, ocasiona gran nerviosismo porque se confunde con lesiones musculares en hombros o espalda e, incluso, con angina de pecho (falla parcial en el suministro de sangre al músculo cardiaco). Sin embargo, hay que destacar que se trata de un problema leve que no tiene por qué causar alarma y el cual puede evitarse mediante atenciones adecuadas.
Falta de costumbre
El dolor de caballo es ocasionado por la irritación del diafragma, es decir, del músculo en forma de bóveda que separa a la cavidad torácica (donde se encuentran pulmones y corazón) de la abdominal (aloja a intestinos, estómago, hígado, bazo, páncreas, riñones), y el cual tiene la función de contraerse o relajarse para que podamos inhalar (tomar aire) o exhalar (sacarlo).

Dicho evento ocurre porque el diafragma es friccionado o golpeado constantemente por los órganos abdominales durante la realización de ejercicio intenso o que exigen gran movilidad y, ante todo, por algunos errores que se relacionan con falta de condición física e inexperiencia del ejecutante:
  • Tomar aire por la boca. Es común en practicantes noveles que sienten que les falta oxígeno, pero con esto sólo consiguen que su estómago e intestinos se llenen de gas, aumenten de volumen y, por ende, empujen hacia arriba al hígado, que genera molestias en el músculo interno del tórax al correr o saltar.
  • Comer antes o durante la realización de ejercicio. En este caso también hay dilatación de órganos abdominales, sólo que suele ser de mayor duración que en el caso anterior. Se debe tomar en cuenta que el sistema digestivo trabaja con lentitud durante la realización de actividad física, pues el flujo sanguíneo se dirige a los grandes grupos musculares del organismo, no a las vísceras.
  • Calmar la sed con bebidas gaseosas y/o muy dulces. El azúcar, al igual que los alimentos, debe ser procesada por estómago e intestinos, en tanto que el agua carbonatada forma gas y aumenta el volumen de los órganos involucrados en la digestión.
  • Control inadecuado de la respiración. Cambiar de ritmo al tomar o expulsar aire, así como forzar la capacidad de los pulmones, ocasiona que el diafragma sufra cansancio y dolor.
  • Realizar esfuerzos excesivos. Períodos prolongados e intensos de actividad hacen que un deportista comience a tomar aire por la boca, ingiera líquidos o agote a su diafragma ante la exigencia.
Es importante señalar que además de las personas que recién inician un trabajo de acondicionamiento físico, los deportistas de fin de semana son otro grupo que sufre dolor de caballo a menudo debido a que la falta de un ritmo sostenido en el ejercicio impide la práctica óptima de la respiración y el fortalecimiento del diafragma.
Por otra parte, cabe indicar que las manifestaciones más comunes de esta dolencia son notable malestar al respirar y en la espalda alta, por lo que muchas personas suponen que se encuentran ante una lesión muscular de gravedad o un evento cardiaco. La confusión no se debe a una exageración, sino a un “defecto” en el diseño del organismo humano: hombro y diafragma comparten los mismos nervios, y por ello el cerebro interpreta incorrectamente el origen del problema.
Ahora bien, es muy probable que se haya preguntado de dónde se tomó tan peculiar nombre para este problema, y al respecto debemos decir que no hay una versión clara o definitiva. Pese a esto, la más fiable asegura que se debe a que los jinetes suelen sufrir este dolor a menudo, ya que el movimiento generado por el trote del equino favorece la fricción del diafragma con los órganos abdominales ocasionando malestar.
Evaluación y prevención
Es casi imposible que un dolor de caballo tenga consecuencias graves, y se le puede considerar incidente tan común que rara vez se necesita la visita a un especialista para identificarlo; esto se debe a que incluso un instructor o un deportista con experiencia que se encuentra en las mismas instalaciones deportivas de quien lo padece sabe reconocerlo, tanto por sus manifestaciones como por posibles factores de riesgo (respirar por la boca, hacer ejercicio con el estómago lleno, etcétera).

A pesar de ello, es probable que la persona que sufre este malestar se encuentre preocupado y solicite la opinión de un médico para disipar sus dudas. En tal caso, el galeno recurrirá a una auscultación física y realización de historia clínica para tener el diagnóstico, y una vez que se concluya que se trata de dolor de caballo, es muy posible que recomienden algunas medidas preventivas:
  • No respirar por la boca y llevar un ritmo adecuado de inhalación y exhalación, de acuerdo con la opinión de un instructor.
  • Evitar el consumo de alimentos antes de practicar ejercicio.
  • Mantener adecuada hidratación del organismo para que el deseo de ingerir líquidos durante la práctica deportiva sea mínimo. Para conseguirlo se deberán tomar, diariamente, 2 litros del vital líquido (ocho vasos), distribuyéndolos a lo largo de la jornada. En caso de que la necesidad de saciar la sed sea muy fuerte, se dará preferencia al agua simple o bebidas creadas para deportistas, ya que su absorción es más rápida.
  • Incrementar paulatinamente el tiempo e intensidad del ejercicio que se realiza, pues sólo de esta manera se evitan sobreesfuerzos que, además de generar dolor de caballo, pueden ocasionar una lesión de gravedad.
Finalmente, debemos señalar que todo dolor persistente en la zona baja de los pulmones y hombros, no necesariamente asociado con práctica deportiva, es motivo de consulta médica para descartar algún problema de gravedad, como abscesos abdominales (acumulación de pus por debajo del diafragma o en algún órgano, como el bazo), hernia (paso parcial de un órgano del abdomen en la cavidad torácica a través de un orificio del diafragma) o inflamación de hígado o intestino.

Trípticos de las exposiciones 507.

Entrevista. (salud)

Higiene, tipos de salud & repercuciones en la act física.

Gasto energético.